Una campaña de salud mental donde lo que no se habla, también importa.
la salud mental no es un destino,
es un camino diario.
Por eso lanzamos esta iniciativa anual. Para poner nombre, voz y espacio a las realidades que vivimos en el colectivo LGTBIQ+.
La importancia del autocuidado y romper la barrera de pedir ayuda.
El paso del tiempo, el culto a la juventud y la diversidad generacional.
Cómo nos vinculamos, la dependencia emocional y el miedo al abandono.
Las heridas invisibles del pasado y el trauma temprano escolar.
El miedo a ser uno mismo en espacios competitivos y vestuarios.
La construcción de quiénes somos frente a la validación externa.
La relación con la familia, el origen y el sentido de pertenencia.
Aislamiento emocional, incluso cuando estamos rodeados de gente.
Mejorar el diálogo interno y practicar la autocompasión.
La presión de la autoexigencia y la necesidad de control.
El uso de sustancias como evasión de la realidad emocional.
Cómo la memoria emocional se queda registrada en el cuerpo.